Mi madre me llamo al móvil, solo quería saber que tal había llegado. En Venice la temperatura era de 42 grados y el cielo de un azul perfecto.
Me había puesto una blusa azul celeste, de manga larga y con poco escote.
En Ontario, al suroeste de Toronto , existe un pueblo llamado Beamsville, donde casi siempre hacia frió. Mi madre se separo de Jeams, mi padre, apenas cuando yo tenia meses. Me obligaba a pasar todos los veranos y puentes con mi padre, con quince años , pare de ir, a si que llevo tres año sin ver a mi padre. Y ahora me exiliaba a Beamsville, un acto que me aterraba, ya que destetaba el lugar.
Adoraba Venice. Me encantaba el mar, el calor que había y la comunicación de la ciudad que había día a día.
-Alyss-me dijo mi padre por segunda vez antes de coger el coche-soy tu padre, por lo menos me podrías hacer caso.
Mi padre y yo nos parecemos poco,en cambio con mi madre muchísimo, salvo por el pelo rubio y las arrugas de la risa. Tuve un ataque de pánico cuando contemple su sonrisa grande y brillante. ¿Cómo podía permitir que se las arreglara sola, ella que era tan amable, cariñosa y caprichosa? Ahora tenia a Mike, por supuesto, con que se pagarían las facturas, abría comida en casa y gasolina en el coche, y podría buscarlos cuando estuviese perdida, pero aun así...
-si si te estoy escuchando-le mentí.
Siempre se me ha dado muy mal eso de mentir, pero abría que intentarlo ¿no?
-¿Té ha dicho algo tu madre?
-Solo saludos-no le di mucha importancia.
Seguimos en silencio hasta el coche. En el coche tampoco hablamos. Lo cierto es que Jeams parecía realmente complacido de que me fuera a vivir con el permanentemente. Ya me había matriculado en el instituto de Beamsville.
Pero estaba convencida de que iba a estar incomoda en su compañía. Ninguno de los dos eramos muy habladores, y, de todos modos, no tenia nada que contarle.
Por el camino empezó a llover, sabia que poco iba a ver el sol en Beamsville.
El paisaje eres hermoso, por supuesto, no podía negarlo. Todo era de color verde; los arboles, los troncos cubierto por musgo, el dosel de ramas que colgaba de ellos, el suelo cubierto de helechos.
Finalmente llegamos casa de Jeams, Vivía en una casa pequeña de dos dormitorios que compro con mi madre durante los primeros días de su matrimonio.
Subir tosas mi cosas hasta el primer piso. Tenia el dormitorio de la cara oeste, el que daba al patio delantero. Conocía bien la habitación como la palma de mi mano; había sido la mía desde que nací. El suelo de madera, las paredes pintadas de rosa claro, el techo de dos aguas, las cortina de encaje ya amarillentas ... Todo aquello formaba parte de mi niñez. Los únicos cambios que había eran la cama y añadir un escritorio.
Solo había un pequeño cuarto de baño en lo alto de las escalaras que debería compartir con Jeams.
No estaba de humor para una gran llantina. Eso podía esperar hasta que me acostara y me pusiera a reflexionar sobre lo que me aguardaba al día siguiente.
El aterrador computo de estudiantes del instituto de Beamsville era de doscientos cuarenta y dos, ahora doscientas cuarenta y tres. Solamente en mi clase de Venice había mas de ochocientos alumnos.
Yo seria la nueva chica de la gran ciudad, un bicho raro.
Podrida utilizar eso a mi favor si tuviera el aspecto que se espera de una chica de Venice, pero físicamente no encajaba en el modo alguno, debería ser alta, castaña, un poco bronceada, una jugadora de voleibol o quizás animadora, todas esas cosas propias de Venice.
Por lo contrario, mi piel era blanca como el marfil , ni si quiera tener la escusa de unos ojos azules o un pelo rojo. Siempre he sido delgada, pero más bien flacucha y, desde luego, no una atleta.
Aquella noche no dormí bien, ni siquiera cuando deje de llorar. El siseo constante de la lluvia y el viento no aminoraba jamas, hasta convertirse en un ruido de fondo.
Al da siguiente, lo único que se veía a través de la ventana era una densa niebla.
El desayuno con Jeams se desarollo en silencio.
Salí lo mas rápido posible de esa casa, me dirigía hacia el instituto fue fácil encontrarlo pase a no haber estado antes. ¿Donde estaba las alambradas y los detectores de metales?
En el interior se estaba mas caliento de lo que esperaba. La oficina era pequeña: una sala de espera, una basta alfombra, noticias y premios y un gran reloj.
Un mostrador alargado dividía la habitación en dos, con cestas metálicas llenas de papeles y anuncios de colores pegados en el frontal. Detrás del mostrados había tes mujeres. Una pelirroja regordeta con gafas llevaba una camiseta de color púrpura.
La mujer pelirroja alzo la vista.
-¿Té puedo ayudar en algo?
-Soy Alyssa Volkova- le informe.
Me esperaba. Había sido el centro de los cotilleos. La hija de la caprichosa ex mujer del jefe de los bomberos al fin regresa a casa.
-Por supuesto-dijo.
Rebusco en el ordenador , buscando información , hasta que dio con esa información.
-Precisamente aquí tengo el horario de tus clases y un plano del instituto.
El aula era pequeña.
Cuando sonó el timbre , un chico flacucho, con acne y pelo grasiento, se ladeo desde un pupitre al otro lado del pasillo para hablar conmigo.
-Tú eres Alissa Volkova, ¿verdad?
Parecía muy amable, el típico miembro de un club de ajedrez.
-Alyss-le corregí.
-¿Donde tienes la siguiente clase?-pregunto.
Tuve que mirar mi horarios que tenia en la mochila.
-Eh..., Historia, con Manson, en el edificio tres.
-Voy al edificio cinco, podría mostrarte el camino.-Demasiado amable, sin duda- Me llamo Ray-añadió.
Sonreí.
-Gracias.
Recogimos todo y salimos afuera.
-Bueno. es muy distinto a Venice, ¿eh?-pregunto.
-Mucho.
-Allí no llueve a menudo, ¿verdad?
-dos o tres veces al año.
-Vaya, no me lo puedo ni imaginar.
-Hace muchísimo sol -le expliqué.
-No se te ve muy morena.
-Es la sangre albina de mi padre.
Pasamos junto ala cafetería de camino hace los edificios de la zona sur, cerca del gimnasio. Ray me acompaño hasta mi clase.
-Suerte -dijo cuando roce el picaporte-. Tal vez coincidamos en alguna otra clase.
Parecía esperanzado. Le dedique una sonrisa
El resto de la mañana transcurrió de forma similar.
En clase de Español me senté alado de una chica. Era bajita , melena oscura de rizos. No sabia su nombre , por lo que me limite a sonreír mientras parloteaba. Mas tarde me presento a unas amigas suyas.
Y allí estaba, sentada en el comedor con siete desconocidas llenas de curiosidad, cuando lo vi por primera vez.
Se sentaban en un rincón de la cafetería, en la otra punta donde yo estaba. Eran cinco. No me miraban de forma estúpida como casi todos los demás. No tenia temor a mirarlos. Pero no fue eso lo que me atrajo mi atención...
Continué mirándolos porque su rostros, tan diferentes y tan similares al mismo tiempo, era de una belleza inhumana y devastadora. Eran rostros como nunca esperabas ver, excepto al vez en las paginas de una revista de moda. Resultaba difícil decidir quien era mas bello, tal vez el chico rubio perfecto o el joven de pelo castaño dorado.
-¿Quienes son esos? - pregunte
Y de repente , mientras ella miraba , apareció un chico moreno , amigo de los otros chicos. El desvió la mirada , aun mas de prisa que yo, ruborizada de vergüenza. Su rostro no denotaba interés alguno en esa mirada furtiva.
-Son Zayn, Liam, Louis, Niall y Harry -me respondió con un hilo de voz.
Mire al chico guapo, que ahora contemplaba su bandeja mientras desmigajaba una rosquilla.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



8 comentarios:
waaaaaaaaaaooo impresionante *-* siguientee
me encaaanta ensrio! espero que actualices pronto guapisima ¿avisaras por tuenti? :D siguiente!!!
claro que avisaré :) , pero no la lee ni dios :( a si que si sigo así la tendré que quitar :S
no la quites :( porfaa di en tuenti que la lean =D
Lo hago , pero la gente es asi :S
Me encanta por favor no la quites....
no la quiteeeeeeeeeeeeeeeees SIGUIEEEEENTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE MENCANTA MENCANTA MENCANTA MENCANTA MENCANTA? MÁS VEXCES? NO, QUE ME CANSO, JAJA PERO PORFAVOR NO LA QUITESS!! T.T
Publicar un comentario